Cuando recién estuve en Candelaria Loxicha en México, no podía creer lo que escuchaba. Dos jóvenes activistas e investigadoras explicando en una plaza del pueblo el compostaje de nuestra caca. Si, así como lees , de la caca humana.
Primero recurrieron a nuestra memoria sobre la caca: ¿Qué sensación nos provoca la caca? Y todes dijimos, que asco y cosas así. Pero luego, ellas nos cambiaron todo nuestra forma de pensar sobre la caca.
Nos preguntaron a dónde creíamos que iba nuestra caca en el water, y , claro, como estábamos en un área rural en un río, dijimos , al río. Ahora, nosotros acá en Iquique, deberíamos decir al emisario del mar. Si, que triste al mar, tu caca, mi caca, va en definitiva al mar. Al lado de hermosos corales, peces de diferentes colores, tu caca y la mía, contaminando todo.
Cuando ya estábamos suficientemente deprimidos pensando en el destino de nuestra caca, e incluso pensando porque lo habíamos hecho de esa manera, la activista e investigadora , Natalia Carrasco, perteneciente al colectivo Matamoros 304, nos invita a pensar en otras opciones, y a criticar la habitual forma “higiénica ” de deshacernos de nuestros desechos humanos.
Entonces nos presentan el sanitario seco compostero. Este sanitario funciona de la siguiente manera: es un cajón , como estos que quedan vacíos de las construcciones, un balde de una dimensión tipo asiento, que tu cubres con una tapa de water. Este es recubierto con material como aserrín, hojas secas, y otros elementos orgánicos secos, y si quieres un poco de tierra para acelerar el compostaje. Todo eso, mientras no lo ocupes lo cubres con una tela, y le pones la tapa de water encima. Cada vez que vayas a votar tus desechos, recubres estos con el material ya dicho (aserrín, hojas secas, tierra). Posteriormente lo vuelves a cubrir con tela. Lo mismo si se trata de orina. Algunos baños secos ya más sofisticados utilizan una especie de embudo con una pelota tipo tennis, para que el olor no se devuelva.
Es una opción interesante, amigable con el medio ambiente. Porque una vez ya has ocupado todo tu balde o cajón, lo puedes dejar para compostar, y efectivamente, se convierte en tierra, tal como el guano animal, muy nutritivo para las plantas. Esto lo puedes acelerar si el cajón lo vacías en otro más grande que reciba todo, siempre cubriendo con el material seco ya señalado. En la parte orgánica puedes agregarle gusanos que aceleren el proceso de compostaje. Y tendrás tierra orgánica, y mejor no contaminan ni mares, ni ríos.
Es una excelente forma de aportar al medio ambiente.
Me acordé de esta experiencia transformadora, porque el otro día vi en las noticias a uno de los diputados que encuentro es muy trabajador, Luis Cuello, declarar que una escuela de Placilla no estaba conectada a la red de agua, y que los niños y niñas no tenían baños en condiciones. Esta sería una buena manera de convertir el problema en oportunidad, ya que se le enseñaría a los niños, como humanos y humanas, podemos ser parte de un ciclo, que en vez de dañar la naturaleza, la cuide y aporte.
Se que la nota puede provocar que se retuerza en su silla, pero decolonizar el pensamiento, se trata justamente de repensar las formas habituales de Ser en el mundo para abrirnos a nuevas posibilidades que nos permitan una buena convivencia a humanos, humanas, naturaleza y animales, y con ello hacer sustentable la vida misma en la tierra.
Muchas gracias a la profesora Yolanda Jimenez que nos permitió a Ailym Mejía, Michelle Ardiles y yo, Gianina Dávila, conocer las tierras mexicanas y estas reveladoras experiencias.







